La fascia visceral protege nuestros órganos vitales y de la región abdominal y pélvica, existiendo una estrecha relación entre los distintos componentes con el sistema musculoesquelético.
Si existe una disfunción de un órgano generará restricciones de movilidad, adherencias y se alterará la sincronía de movimiento respecto al resto de estructuras. Podrían aparecer síntomas de dolor abdominal, dolor muscular, dolor referido a otra zona o incluso alteraciones posturales.
Con la terapia visceral realizaremos un trabajo manual sobre la región abdominal con el objetivo de devolver una correcta movilidad a una víscera, mejorar su función y favorecer el deslizamiento respecto a fascias, ligamentos o membranas, y así mejorar también el funcionamiento de estructuras relacionadas con esa disfunción.
Indicaciones
Limitación de movilidad respiratoria
Trastornos menstruales
Problemas digestivos: reflujo gastroesofágico, hernia de hiato, gastritis
Estreñimiento
Cicatrices post-cirugía

“Un exterior saludable comienza en el interior” - Robert Urich